CaixaBank anticipa bonanza y se quita corsés financieros para crecer

La entidad mejora sus previsiones en préstamos y depósitos y contempla un entorno de tipos de interés benigno que jugará a su favor.

CaixaBank se ha quedado corto en las previsiones que hizo para el año. Mes tras mes, los volúmenes de negocio que llegan a sus puertas superan las expectativas. No es algo temporal. El banco cree que 2026 e incluso 2027 batirán también los pronósticos y quiere aprovechar al 100% ese impulso para crecer, sin restricciones que se lo impidan.

La primera medida ha sido ampliar la sensibilidad de su margen de intereses a una oscilación en los tipos, justo lo contrario de lo que lleva años haciendo para protegerse de la bajada de las tasas oficiales.

CaixaBank es el banco español más expuesto. Tiene la cartera hipotecaria más elevada y buena parte de ella está a tipo variable. En 2021, por ejemplo, una bajada de 100 puntos básicos del precio oficial del dinero del Banco Central Europeo (BCE) le hubiera provocado un rejonazo del 20% en su margen. Una subida de la misma proporción se lo incrementaría en idéntica medida.

Mayor control

El escenario de rebaja de tipos obligó al banco a cubrirse a toda prisa para ganar un mayor control sobre sus resultados. Lo hizo hasta dejar esa sensibilidad en el 5% a cierre del primer semestre de 2025. Ha sido su mínimo. Ahora CaixaBank la ha ampliado al 7,5%, según ha anunciado a los analistas.

El banco hace ese cálculo con el impacto en el margen de intereses en el plazo de 12 a 24 meses, lo que indica su convencimiento de que la bonanza que está experimentando ahora va a continuar. Y que lo hará por todos los frentes del negocio, tanto los depósitos como los créditos.

Son los depósitos los que tienen un mayor peso en la ecuación y no los que se remuneran, sino los que no tienen coste. CaixaBank ha captado 400.000 clientes en los últimos doce meses y muchos se han traído consigo la nómina. Eso nutre las cantidades depositadas en el banco sin retribución.

Y la intención es seguir captando a un ritmo alto, porque la economía española también va mejor de lo previsto y se está creando empleo. CaixaBank es el banco que más milimétricamente replica el estado de las finanzas nacionales por la granularidad de su clientela y su parecido con la España real, así que sabe que seguirá esa estela, según señalan fuentes financieras.

Lo está haciendo también en la actividad crediticia. La cartera ha crecido en todos los negocios, con un alza anual del 5% en hipotecas, del 10,5% en consumo y del 8% en empresas. La nueva producción lo hace a un ritmo del 20%.

Este escenario convertía en un corsé el estricto control de la sensibilidad del margen de intereses. CaixaBank ha decidido elevarlo al 7,5% con el objetivo de ganar espacio para aceptar todo el crecimiento.

Estabilidad en los tipos

Es una relajación controlada. El timón sigue en las manos del banco, que además tiene una expectativa para los tipos de interés favorable para sus cuentas. Su previsión es que el precio del dinero se mantenga en los niveles actuales o un poco más alto, lo que sostendrá los ingresos por los préstamos o incluso los mejorará. CaixaBank no hubiera hecho el mismo movimiento si esperara una caída de las tasas, añaden fuentes financieras.

Eso no impide que la entidad se siga cubriendo por otras vías. El fuerte peso de las hipotecas a tipo variable en sus cuentas hace que necesite mecanismos de compensación para reducir ese riesgo.

Los bonos soberanos son la vía principal y CaixaBank la está acelerando. Ha aumentado su cartera en 2.700 millones de euros entre julio y septiembre y ya tiene 77.000 millones en sus arcas.

Toda esa deuda es a tipo fijo y por ahora solo le renta un 1,5% de media, pero esa tasa era del 1% hace un año y la previsión es que siga mejorando. La deuda que está venciendo lo hace sin rentabilidad alguna (la que madura hasta final de año le da el 0%), mientras que la nueva entra con cupones que rondan el 3%. El año que viene llegan a término 9.000 millones a un tipo medio del 0,4% que serán reinvertidos a cupones más altos.

Esas ganancias servirán para nutrir el margen de intereses y contarán con la ayuda de 58.500 millones de euros en coberturas estructurales que convierten a tipo fijo las tasas variables.

CaixaBank ha sumado 5.000 millones en el tercer trimestre y ya ha anunciado que continuará incrementado esta partida o la de bonos según lo considere más adecuado para ir modulando la sensibilidad que en cada momento quiera que tengan sus resultados.