Así, en esta fase, el ICO se centra en la financiación con amortización a largo plazo, de hasta 20 años con hasta dos de carencia, y el fomento de la internacionalización de las empresas. “Un modelo propio de una economía en fase de consolidación del crecimiento”, subrayan. Sus líneas de mediación, es decir, líneas que funcionan en colaboración con entidades de crédito, conforman dos grandes grupos: por un lado, las que están dedicadas a financiar proyectos de inversión y necesidad de liquidez de autónomos y empresas y a las que tienen acceso también particulares y comunidades de propietarios para la rehabilitación de viviendas; por otro, las que sirven para apoyar a las empresas españolas en su actividad exportadora y su proceso de internacionalización.