El BCE saca la artillería contra los CoCos: son más complejos que las ‘subprime’

Un informe apunta sustitutos a la deuda bancaria con más riesgo, mientras el organismo se debate entre la continuidad o la desaparición de estos instrumentos.

La propuesta del Banco Central Europeo (BCE) de hacer más arriesgados los bonos contingentes convertibles de la banca (CoCos o AT1) o eliminarlos por completo ha pasado sin pena ni gloria por el sector. Varios analistas consideran que se quedará en nada y las entidades han seguido emitiéndolos con total tranquilidad.

Pero el debate sigue vivo dentro del BCE y más después del último documento de trabajo que acaba de publicar el organismo. El informe asegura que los CoCos son más complejos que los instrumentos que detonaron la Gran Crisis Financiera, en una clara referencia a la titulización de hipotecas subprime.

«La crisis de 2007-2009 tuvo muchas causas que debían abordarse, entre las que suelen destacarse la complejidad de los instrumentos financieros y las deficiencias normativas. Paradójicamente, en términos de complejidad las titulizaciones y los bonos construidos con ellas palidecen en comparación con la deuda que surgió a raíz de la crisis financiera y como resultado de ella. Los CoCos son valores muy complejos que plantean retos evidentes en términos de valoración y, por consiguiente, de eficiencia de precios», señala el documento.

Fracaso

El informe escrito por Ricardo Correia (de la Universidad Autónoma de Madrid) y Francisco Javier Población García (del BCE) ahonda en la visión de la autoridad monetaria de que los CoCos no están cumpliendo la función para la que fueron diseñados.

Se inventaron tras la crisis como mecanismo para absorber pérdidas a través de su conversión en acciones en caso de tropiezo para que sirvieran de gasolina que permitiera al banco emisor seguir en marcha, pero sus dos momentos estelares han sido dos funerales.

El primero fue el de Popular, en 2017, y el segundo, el de Credit Suisse, en 2023. Lo que hicieron los CoCos fue regar de pérdidas a sus dueños, como prevé la regulación, pero no para mantener con vida a los bancos que los habían emitido, sino para abaratar el entierro y que Santander y UBS pudieran asumir los restos con una carga menor.

El BCE quiere cambiar esa realidad y ha incluido los CoCos en su propuesta de simplificación de la regulación bancaria en la zona euro. No ha dado muchos detalles y se ha encontrado con la oposición de la banca, que le ha pedido que ande con cuidado para no disparar los costes de financiación del sector.

El documento de trabajo aviva el debate. El informe destaca la ambigüedad que introducen los detonadores discrecionales que tiene esta deuda, el hecho de que cada regulador tenga una interpretación diferente sobre los CoCos y la arbitrariedad de los criterios para decidir la suspensión del pago de los cupones.

Dos alternativas

Ninguna de estas críticas es nueva, pero los autores se lanzan a proponer dos sustitutos: la nueva deuda subordinada posterior a la crisis financiera, que también puede terminar convertida en capital, y los bonos convertibles reversibles o inversos, que permiten al emisor decidir a vencimiento y bajo determinados supuestos si devuelve a los bonistas el principal que le han pagado o les da acciones en lugar de ello.

«Es posible que, dada su naturaleza más simple y su rendimiento superior, se puedan promover los bonos subordinados Tier 2 en lugar de los CoCos AT1«, señala el texto. «También creemos que los bonos convertibles inversos deberían explorarse como posibles sustitutos o complementos de los CoCos», añade.

Los autores no van más allá en su propuesta. Se limitan a apuntar que los bonos convertibles inversos evitan alguno de los problemas que tienen los CoCos, especialmente de valoración.

Ahora le toca al BCE decidir qué hace con el informe; si lo mete en un cajón o explora nuevas vías. Un saldo vivo en el mercado de 224.000 millones de euros generado por 332 emisiones de CoCos de 106 bancos en 24 países diferentes espera el veredicto.