JPMorgan planea una oleada de apertura de sucursales mientras el sector apuesta por la banca presencial

El impulso de los bancos estadounidenses a abrir nuevas oficinas físicas refleja la competencia por los depósitos de los clientes.

JPMorgan Chase se propone abrir más de 160 sucursales en más de 30 estados en 2026, como parte de una inversión multimillonaria en su red de oficinas físicas que refleja una apuesta más amplia de los bancos estadounidenses por la persistente preferencia de los estadounidenses por la banca presencial.

El mayor banco estadounidense por activos anunció este miércoles que planea una «gran expansión» en estados como Carolina del Norte y Carolina del Sur, Florida, Pensilvania, Kansas, Massachusetts y Tennessee. Esta iniciativa forma parte de un compromiso de 2024 de abrir más de 500 sucursales en un plazo de tres años.

Bajo su marca de consumo Chase, JPMorgan ha abierto sucursales en todos los estados de EEUU a excepción de Hawái y Alaska. Su expansión se enmarca en el objetivo de controlar el 15% de todos los depósitos minoristas del país.

La estrategia de Chase, que contrasta con el enfoque de los bancos británicos de cerrar sucursales, es indicativa de una tendencia más amplia en la banca minorista estadounidense y sigue a anuncios similares de otras entidades crediticias.

«Sabemos que abrir sucursales y entrar en los mercados es fundamental para captar esa cuota de depósitos», afirma Jennifer Roberts, responsable de banca de consumo de Chase.

JPMorgan quiere que las nuevas sucursales sean rentables en cuatro años, explica Roberts, y está logrando ese objetivo «meses» antes de lo previsto gracias al crecimiento de los depósitos, los clientes de tarjetas y los clientes de gestión de patrimonios en las oficinas minoristas.

Si bien el uso de efectivo en EEUU está disminuyendo y los bancos invierten miles de millones de dólares en la implementación de herramientas digitales, las entidades crediticias también están redoblando su apuesta por los espacios físicos abriendo nuevas sucursales para atraer y retener depósitos.

«Llevamos aproximadamente una década sumando [sucursales] en nuevas ciudades», explica Will Smayda, director de centros financieros de Bank of America. El banco, que tiene más de 68 millones de clientes, ha abierto oficinas en nuevas ubicaciones como Denver y Filadelfia.

BofA abrió casi 50 nuevas sucursales el año pasado y renovó casi 150 existentes. Planea abrir hasta 100 sucursales más hasta finales de 2027.

Fifth Third, que este mes completó la adquisición de Comerica por 11.000 millones de dólares (9.300 millones de euros), ha expandido su presencia en el sureste de EEUU, así como en Texas. Desde 2018, ha añadido 172 sucursales y modernizado 71 oficinas. El banco espera que la estrategia de expansión aumente los depósitos entre 15.000 y 20.000 millones de dólares en los próximos siete años.

Las entidades crediticias estadounidenses han descubierto que los clientes potenciales son más propensos a abrir una cuenta bancaria cuando viven cerca de una sucursal, incluso cuando abren cada vez más cuentas en línea o no las visitan con frecuencia.

Zach Wasserman, director financiero del banco regional Huntington, explica que aproximadamente la mitad de sus nuevos clientes abren cuentas en línea. Pero de ellos, el 80% vive a menos de 8 kilómetros de una sucursal de Huntington.

«Lo quieren así por la seguridad y la solvencia», afirma Mike Abbott, director global de banca y mercados de capitales de Accenture. «Para muchos, una sucursal representa el lugar donde está su dinero».

Esto se ha mantenido incluso entre una nueva generación de clientes con conocimientos digitales que realizan gran parte de sus operaciones bancarias por Internet. Un estudio de Accenture reveló que más de dos tercios de los clientes estadounidenses desean vivir cerca de una sucursal.

La misma encuesta, realizada a más de 50.000 personas, reveló que al 71% de los baby boomers les gusta tener sucursales en sus barrios, en comparación con el 63% de los Millennials y la Generación Z.

Los esfuerzos de los bancos estadounidenses por ampliar su presencia física contrastan con los de otros mercados, en particular Reino Unido, donde los bancos han cerrado más de un tercio de sus sucursales en los últimos cinco años.

Una explicación de la divergencia entre EEUU y otros mercados es que el primero cuenta con más de 4.000 bancos, desde gigantes nacionales hasta pequeñas entidades regionales y cooperativas de crédito, que deben luchar por captar depósitos.

En cambio, mercados como Australia, Canadá y Reino Unido presentan una alta concentración. Media docena o menos de los bancos más grandes dominan la cuota de depósitos de esos países, lo que significa que los clientes tienen más probabilidades de ser fieles a una sola institución.

Abbott, de Accenture, afirma que las sucursales físicas se han convertido en una importante herramienta para captar depósitos en un mundo donde los bancos tienen que esforzarse más para conseguirlos debido a la presión competitiva derivada de los tipos de interés más altos.

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