El BCE reclama a la banca que mejore el control sobre sus vínculos con el crédito privado

El supervisor cree que las entidades deben estar más pendiente de las amenazas intradía.

El Banco Central Europeo (BCE) sigue estrechando su vigilancia sobre la financiación no bancaria. Las recientes turbulencias que se han detectado en el crédito privado han convertido en prioridad la necesidad de garantizar que las entidades tradicionales son capaces en todo momento de anticiparse a un potencial efecto contagio que pudiera golpearlas.

En su informe anual de supervisión, la institución con sede en Fráncfort destaca que «la rápida evolución de las relaciones entre los bancos y las entidades financieras no bancarias, como los fondos del mercado privado, pueden exponer a las entidades a riesgos nuevos directos e indirectos que exigen la atención de los supervisores».

Ante esta circunstancia, el BCE asegura que «los bancos han de continuar esforzándose por mejorar la calidad de sus datos para asegurar la solidez y la fiabilidad de la medición del riesgo de contraparte», es decir, que deben mejorar el control sobre sus vínculos con las gestoras de crédito privado.

«Con frecuencia existen relaciones crediticias entre los bancos y las entidades no bancarias. Por eso, hemos estado muy atentos para comprender cuáles son estos vínculos, cómo podrían los riesgos repercutir en el sector bancario y cuáles son las exposiciones de los bancos», explicó esta misma semana Claudia Buch, presidenta del Consejo de Supervisión bancaria del BCE, en su comparecencia ante el Parlamento Europeo.

Falta de control

Para el BCE, el principal problema es que los bancos no tienen el control en todo momento sobre el riesgo real que han asumido con unas firmas cuyos niveles de apalancamiento real son, en ocasiones, poco transparentes, tal y como denunció el jueves el vicepresidente de la autoridad monetaria, Luis de Guindos. El supervisor europeo advierte que «dadas las elevadas tensiones geopolíticas, las valoraciones excesivas en varios segmentos de los mercados financieros, las crecientes interconexiones con intermediarios financieros no bancarios y el riesgo de que se produzcan cambios repentinos en el sentimiento de los mercados, las perturbaciones podrían materializarse de manera inesperada y extenderse con rapidez».

Desde Fráncfort, que el año pasado realizó un ejercicio de chequeo especial de este segmento del mercado en colaboración con el Banco de Inglaterra y la Reserva Federal, se apunta a que las exposiciones son particularmente elevadas entre los bancos estadounidenses y en relación con las gestoras radicadas al otro lado del Atlántico. Pese a ello, en Europa el sector también ha crecido de forma notable y cerró el año pasado con activos superiores a los 500.000 millones de euros.

El BCE considera que lo que está sucediendo en Estados Unidos, donde firmas como Blue Owl, Cliffwater, BlackRock o Morgan Stanley han restringido los reembolsos, podría ser una suerte de indicador adelantado global y, por lo tanto, merece especial atención.

En la lista de tareas que el supervisor le pone a la banca, destaca mejorar las pruebas de resistencia internas al riesgo de las entidades no bancarias para valorar en ellas «no solo los factores de riesgo de mercado, sino también abordar la concentración y la liquidez de las carteras». Asimismo, el BCE recomienda a las entidades «aplicar una sólida gestión del riesgo de contraparte intradía que tenga debidamente en cuenta la actividad durante el día», pues en momentos de especial tensión en el mercado la situación puede cambiar de un momento a otro y materializar los riesgos contraídos sin previo aviso.

«Creo que necesitamos mucha más transparencia con respecto a las operaciones de este tipo de instrumentos, así como a los vínculos e interconexiones con los bancos», concluyó Guindos, mientras que Buch aseguró: «Hemos observado mejoras, pero desde la perspectiva de un supervisor, siempre se encuentran aspectos que se pueden mejorar».