El Banco de España reclama a las entidades más autonomía tecnológica europea ante la tensión geopolítica

El Banco de España urge a las entidades financieras a diversificar el riesgo derivado de su creciente dependencia de proveedores externos, especialmente en el ámbito tecnológico.

El supervisor advierte de que la concentración en un número reducido de suministradores —en su mayoría estadounidenses— puede generar vulnerabilidades significativas, tanto desde el punto de vista operativo como estratégico, en un contexto marcado por la incertidumbre geopolítica y la rápida digitalización del sector.

«La dependencia de terceros, normalmente, es dependencia de empresas americanas, que son las que tienen las infraestructuras más potentes, y hay una concentración importante de proveedores estadounidenses. El Banco de España querría que las empresas europeas avanzaran lo suficiente para sustituir a las empresas americanas», ha apuntado este martes la directora general de supervisión, Mercedes Olano.

En este sentido, el organismo insiste en la necesidad de que las entidades adopten un enfoque más proactivo en la gestión del riesgo de terceros. Entre las principales recomendaciones, destaca la conveniencia de evitar dependencias críticas de un único proveedor, repartir los servicios entre varias empresas y desarrollar planes de salida efectivos que permitan sustituir a un proveedor en caso de interrupciones o fallos en la prestación.

Asimismo, el Banco de España pone el foco en la complejidad de las cadenas de suministro tecnológicas, donde no solo intervienen grandes compañías, sino también múltiples proveedores más pequeños que desempeñan funciones esenciales. En esta línea, insta a las entidades a identificar todos los eslabones de esta cadena de valor y a evaluar de forma continua los riesgos asociados, con el objetivo de garantizar la continuidad de los servicios ante posibles problemas y reforzar la resiliencia del sistema financiero.

Sanciones

En 2025, el Banco de España gestionó 20 expedientes, de los cuales resolvió 13 con sanciones por encima de los 49 millones de euros. Esta cantidad es 18 veces mayor que el importe agregado de las sanciones impuestas en el ejercicio anterior.

Entre los motivos detrás de las multas impuestas figuran un incumplimiento de los principios de préstamo responsable, la comercialización de seguros vinculados a créditos hipotecarios, la realización de cambios en la titularidad del capital de entidades supervisadas sin autorización e irregularidades en la gobernanza.

La institución pilotada por José Luis Escrivá está poniendo el foco en la concesión de crédito responsable. En concreto, no se trata solo de asegurarse de que los créditos deben pagarse, sino que ese repago no perjudique los niveles de vida de los ciudadanos, según explicó el director de conducta de mercado, Fernando Tejada.

«Estamos todavía haciendo inspecciones de préstamo responsable. Hemos cerrado unas cuantas y tenemos otras abiertas. La intención es que, una vez cerremos esta campaña de discusión, emitir algún tipo de expectativa supervisora sobre esta materia», agregó.

En la estela de una mayor simplificación de la acción supervisora, el Banco de España ha reducido un 30% los requerimientos y las recomendaciones a las entidades significativas, hasta un total de 48.

Entre las prioridades de la actuación supervisora para este ejercicio destacan una mejora de la integración del riesgo geopolítico, un refuerzo del control de riesgo de crédito y de la gobernanza y un foco en la transición digital con el uso de las nuevas tecnologías.