
El beneficio ordinario alcanzó 3.560 millones de euros (+12,5%) apoyado en el dinamismo comercial, la mejora de ingresos y una disciplina de costes destacable, que se traduce en una rentabilidad ROTE del 15,2%.
A nivel de cuenta de resultados, el margen neto creció un 9,5% hasta 9.010 millones de euros, impulsado por el margen de intereses (+3,7%) y las comisiones (+6%), reflejo de mayor actividad y volúmenes, mientras que los costes se redujeron un 3%, mejorando la ratio de eficiencia tres puntos hasta el 42,8%.
El crédito y los depósitos avanzaron un 5% y un 4%, respectivamente. En términos de riesgo, aparecen señales de normalización. Así, la tasa de morosidad se sitúa en el 3%, con un repunte de 9 puntos básicos desde diciembre, mientras que el coste del riesgo repite en el 1,14%. No es un deterioro preocupante por ahora, pero sí un indicador a monitorizar en un entorno macro mucho más incierto.
En capital, la ratio CET1 alcanza el 14,4%, apoyada en la generación orgánica y la venta de Polonia, pero el banco anticipa un descenso hacia el rango objetivo del 12,8%-13% a cierre de ejercicio, debido a operaciones corporativas y distribución de capital, con menor colchón a futuro, aunque dentro de niveles muy cómodos.
Santander reitera sus objetivos para 2026: crecimiento de ingresos de un dígito medio, costes a la baja y mejora del beneficio sobre los 14.101 millones de 2025, apoyados en mayor actividad de clientes y transformación operativa.
A medio plazo, el grupo apunta a crecimiento de ingresos a doble dígito en 2027 y a una ROTE superior al 20% en 2028, con beneficios superiores a 20.000 millones, lo que refleja una enorme ambición.
Estratégicamente Santander destaca por su coherencia de diversificación geográfica, escala global y un enfoque disciplinado en capital y costes, que le posiciona como el decimosexto banco mundial y segundo europeo por capitalización bursátil –en torno a 152.000 millones de euros– y la decimocuarta compañía de la Unión Europea incluidos todos los sectores (Inditex es la novena).
El momentum sectorial en Bolsa sigue siendo muy potente, con cotizaciones en máximos apoyadas en tipos todavía normalizados y expectativas de mejora de productividad vía IA. Sin embargo, persisten riesgos relevantes: ciberseguridad, regulación y posible deterioro macro y micro.
También, las valoraciones son muy exigentes -1,69 veces sobre el valor tangible contable en el caso de Santander—, tal como vienen advirtiendo inversores relevantes, como por ejemplo Warren Buffett. Máxime teniendo en cuenta la grave incertidumbre por la guerra iniciada por EEUUcontra Irán, que los mercados están obviando de un modo sorprendente e incluso temerario.
En conjunto, Santander está ejecutando muy bien, con crecimiento equilibrado, buena rentabilidad, activa gestión del perímetro y disciplina operativa.