¿Bienvenida la inteligencia artificial?

Gonzalo Gortázar, CEO de CaixaBank, destaca el importante aumento de la productividad que puede proporcionar la IA, y que servirá para paliar el desequilibrio entre trabajadores y los que han agotado su edad de trabajar.

Esa frase, «bienvenida la inteligencia artificial», sin signos de interrogación, sino por el contrario con una clara intencionalidad positiva, fue pronunciada hace unos días por Gonzalo Gortázar, consejero delegado de CaixaBank durante su intervención en la Cátedra de Economía de la Fundación la Caixa. Y lo hizo destacando el importante aumento de la productividad que a medio y largo plazo puede proporcionar el despliegue de la tecnología.

Lo hizo al mismo tiempo que Meta, una de las principales tecnológicas mundiales, anunciaba, siguiendo la estela de otras grandes compañías, un ajuste del 10% de su plantilla a escala mundial como consecuencia de la implantación de la IA. Y pocos días antes Cap Gemini había anunciado un ajuste de plantilla en España por esa misma razón.

Gortázar pronunció la frase al explicar que la sociedad española debe enfrentarse a dos problemas esenciales: a corto plazo, la inexistencia de viviendas para cubrir las necesidades de los ciudadanos (existe un déficit superior a las 700.000 casas);y a más largo plazo, para 2050, que es la evolución predecible de la demografía que, según la Airef, supondrá que mientras en la actualidad hay 33 millones de personas en España en edad de trabajar (entre 16 y 65 años) y 10 millones mayores de esa edad, dentro de poco más de dos décadas, las personas en edad de trabajar serán 30 millones, mientras que los mayores de 65 años serán 15 millones. La proporción entre unos y otros habrá descendido de manera significativa.

En ese contexto, Gortázar afirmó que la IA genera un aumento de la productividad tan espectacular que podrá paliar en gran parte ese desequilibrio entre quienes trabajen y los que no.

En todo caso, y hablando de un período de tiempo mucho más cercano, y ante las cifras de reducción de empleos que están anunciando para ya algunas grandes compañías por la implantación de la IA, el consejero delegado de CaixaBank señaló que, en lo que se refiere a la entidad, y como ella a muchas otras, el despliegue de la IA no se hace en «unos meses», sino que tardará bastante más tiempo y que, mientras tanto, lo que las compañías van a necesitar son personas capaces de desarrollar todo el potencial que se le supone a la IA. «Se van a necesitar personas, no van a sobrar», añadió ante un pequeño grupo de personas alguna de las cuales manifestaba su discrepancia sobre ese optimismo poniendo como ejemplo que una de las grandes consultoras internacionales ha anunciado una reducción significativa de sus socios de auditoría en EEUU, lo que provocará, sin duda, ajustes de empleo en los niveles inferiores de la pirámide laboral de este tipo de organizaciones en las que en la estratos más altos hay muy pocas personas mientras que en los inferiores se concentra la mayoría.

Lo que sin duda puede ocurrir es que las empresas que empiecen a desplegar las capacidades que les proporcione la IA es que interioricen buena parte del empleo que tienen externalizado a terceras compañías para que diseñen e implementen las ventajas competitivas y de prestación de servicios que genere la IA o porque presten servicios concretos que dejerán de ser necesarios gracias a esa nueva tecnología.

Como en todo proceso transformador existirán ganadores y perdedores que se irán viendo a lo largo de los próximos años. Gortázar opina que los ajustes de empleo que podrían producirse dentro de un tiempo tendrán una menor incidencia que los ajustes derivados de transformaciones anteriores, como la digitalización, porque coincidirán en el tiempo con el fuerte proceso de jubilación de las personas de la generación del Baby Boom, algo que deberá producirse de manera ineludible y que, en algunos sectores, puede provocar problemas de sustitución por inexistencia de personas preparadas para cubrir esos puestos que se queden vacantes.