
La implantación geográfica de la entidad minimiza los efectos del conflicto en Oriente Medio, según Ortiz. Pero la entidad es más prudente ante la previsión de inflación y tipos de interés más altos.
A pesar de la fuerte volatilidad de los mercados y la preocupación macroeconómica global provocadas por la situación geopolítica y por la guerra en Irán, en particular, Bankinter conserva la previsión para 2026, aunque ha hecho retoques en la estrategia del banco por este motivo.
Dos áreas son las que reciben más atención ante el nuevo entorno que se abrió con el ataque de Israel y EEUU a Irán: el crédito al consumo y los préstamos a pymes. El grupo está siendo «más cauteloso» sobre todo en estos dos apartados, apuntó la consejera delegada de Bankinter en la presentación de los resultados de enero a marzo.
En el primer caso, la prudencia es máxima en la oferta «a clientes que no son de Bankinter», ahondó Ortiz. Y en la financiación de empresas, son las de menor tamaño, las pymes con una facturación inferior al millón de euros, las que centran el foco. «Pero simplemente estamos más vigilantes», aclaró la directiva.
Para la consejera delegada, el hecho de que el grupo esté instalado en España, Portugal e Irlanda es una ventaja en la actual coyuntura. «Estamos en las tres geografías que menor impacto van a tener, sobre todo en el crecimiento económico», resaltó. Y de ahí que la entidad no haya considerado necesario alterar las perspectivas que tenía a principios de año.
Tipos al alza
Esto no significa, no obstante, que el banco ignore que el entorno en el que se mueve se ha visto modificado. «Vamos a vivir más inflación y potencialmente habrá tipos de interés más altos», pronosticó Ortiz. Esta es una de las mayores diferencias respecto a la visión que imperaba hace apenas unos meses, ya que, por ahora, las revisiones de las tasas de crecimiento a nivel global son «bastante contenidas».
Respecto a los tipos, el nuevo escenario es más obvio. «Cuando abandonábamos 2025 había previsiones más bien a la baja de las tasas de interés y ahora se han cambiado las tornas, con las expectativas de repunte de la inflación. Y ya se está viendo que el propio euríbor descuenta estas subidas«, explicó la principal directiva de Bankinter.
Ortiz advirtió de que los bancos centrales tendrán que calibrar bien hasta qué punto adaptan las tasas al aumento de los precios, «porque cuando hay una inflación que es de oferta, realmente subir los tipos ayuda poco. Solo ayuda si se prevé una segunda ola, o sea, incrementos en salarios, como ocurrió en la guerra de Ucrania». Y destacó que «si de verdad ocurre lo que estamos descontando, las alzas tampoco deberían ser muy altas».
Esta proyección se podría ver alterada si la guerra se alarga. En tal circunstancia, los efectos se agravarán, principalmente en algunos sectores, como la aviación o el turismo, admitió la responsable de Bankinter, que afirma que el banco «ya está analizando» cuáles son las industrias «más sensibles». Si bien, Ortiz es optimista: «No creo que vaya a extenderse porque a nadie le interesa que esto sea así y al final se llegará a un acuerdo», concluyó.