
Los bancos impulsan Bizum para competir con las tarjetas de débito y con el euro digital minorista cuando entre en funcionamiento.
La posibilidad de que los usuarios de Bizum paguen sus compras en cualquier comercio empieza a ser una realidad que acabará generalizándose a partir del final del verano. Se trata, sin duda, de un paso muy relevante tanto para las entidades españolas como para los ciudadanos ya que se trata de un nuevo modo de pago en unos momentos en los que el uso del efectivo es cada vez menor. Para los bancos, porque a partir de ahora va a empezar a generar ingresos por un servicio que hasta ahora era gratuito para las transferencias entre particulares.
Ahora los bancos, cada uno individualmente, establecerán unos acuerdos con los comercios que acepten este nuevo medio de pago (que se espera sean muchos por la extensión del Bizum entre los ciudadanos) en los que se especificarán unas comisiones determinadas que oscilarán en función de la importancia del comercio y de las ganas que tengan los bancos en conseguir nuevos clientes para este nuevo servicio.
Competir
No podrán ser elevadas en todo caso, porque una de las razones de puesta en marcha es tratar de quitar cuota de mercado a las tarjetas de pago estadounidenses(Visa y Mastercard esencialmente aunque hay otras también como American Express) que realmente tienen una posición prácticamente monopolista en España y en Europa. Para lograrlo, tendrán que poner unas comisiones menores que las que aplican dichas compañías.
Precisamente la necesidad de ir consiguiendo autonomía estratégica en Europa es una de las razones positivas que los responsables de Bizum (empresa controlada totalmente por bancos españoles) y del sector financiero dan cuando ponen en valor la existencia de Bizum y de sus homólogos europeos con algunos de los cuales (italianos y portugueses) ya existe un acuerdo de reciprocidad que permite transferencias entre particulares de estos tres países.
En los próximos meses se adherirán plataformas similares de otros países europeos y el objetivo final es que también se pueda utilizar como medio de pago de compras en cualquiera de los países participantes en esos acuerdos.
El descubrimiento de que el presidente Donald Trump puede prohibir que algunos miembros del Tribunal Penal Internacional hagan uso de sus tarjetas como consecuencia de que determinadas manifestaciones de esos magistrados no sean acordes con el pensamiento del presidente norteamericano, ha hecho que muchos responsables políticos y empresariales europeos hayan descubierto de golpe la absoluta dependencia de Europa de los medios de pago estadounidenses.
De ahí que se haya acelerado la construcción del euro digital al tiempo que también lo hace la unión de los medios de pago europeos, como son las plataformas similares a Bizum.
Euro digital
En el caso español, además de dar el primer paso para el pago en comercios, los responsables de la compañía están estudiando la posibilidad de emitir una tarjeta convencional que permita a través de ella llevar a cabo las operaciones que ahora se pueden hacer con el teléfono. Por si los usuarios no quieren tener esa capacidad en su móvil.
El desarrollo de Bizum por los bancos tiene también otro objetivo menos declarado. Conseguir ser la vía que los ciudadanos utilicen mayoritariamente para sus transacciones cuando entre en funcionamiento el euro digital que será un medio de pago creado y dependiente del Banco Central Europeo.
El sector financiero es partidario de lo que denominan «euro digital mayorista», es decir el que permite pagos relevantes .
Pero no apoya el «euro digital minorista», tanto por las posibles cantidades de dinero que hoy están depositadas en los bancos por los clientes particulares y que puedan pasar a engrosar las cuentas que todos ciudadanos podrán abrir en el BCE como por la desintermediación que el uso de esos euros digitales pueda provocar en las operaciones minoristas que hoy pasan por las entidades. De ahí que sigan presionando para que la cuantía de esas cuentas sea limitada, en el entorno de los 2.000 euros, al tiempo que desarrollan iniciativas que les permitan seguir siendo los bancos quienes sean el nexo entre los particulares y las empresas que les venden productos o les prestan servicios.