Los Presupuestos del Estado de 2017 son unas cuentas de transición, y como tales carecen de dificultad en el diseño y en la ejecución, pese a contener la trascendental tarea de llevar a España hasta la puerta de salida del Protocolo de Déficit Excesivo, nada menos que diez años después de tener los ingresos y los gastos públicos bajo la vigilancia de la Comisión Europea y el Consejo.