BBVA supera a todos

BBVA ha presentado unos magníficos resultados semestrales con un beneficio atribuido de 6.051 millones de euros (+11,1%), impulsado por el fortísimo crecimiento de la actividad y la buena evolución de los ingresos recurrentes.

A divisa constante, el margen de intereses aumentó un 18,8%, las comisiones netas un 15,8% gracias al dinamismo de los medios de pago, la gestión de activos y la banca mayorista (CIB), y el margen neto avanzó un 16,2%, hasta 13.159 millones. Todo ello permitió registrar una ROTE del 22,2%, una de las más elevadas entre la gran banca mundial, y reducir la ratio de eficiencia hasta el 37,8%, encaminada hacia el objetivo del 35%.

En el balance, el crédito creció un 17,7% a divisa constante y la tasa de morosidad descendió hasta el 2,6%, frente al 2,7% al cierre de 2025, con una cobertura del 85%. Aunque el coste del riesgo aumentó ligeramente hasta el 1,43%, lo hizo en un contexto de fuerte expansión del negocio y permanece en niveles asumibles.

El capital CET1 cerró en un sólido 12,9%, por encima del rango objetivo, lo que ha permitido anunciar un nuevo programa extraordinario de recompra de acciones por 2.000 millones de euros, cuyo primer tramo, de 1.000 millones, comenzará inmediatamente. La combinación de crecimiento, rentabilidad y fortaleza de capital constituye un ejemplo brillante de ejecución estratégica.

Uno de los aspectos más destacados vuelve a ser la contribución geográfica del beneficio. México aportó el 44% del atribuido del grupo y España el 32%. El primero continúa beneficiándose de una elevada penetración bancaria, del crecimiento del crédito y de la digitalización, mientras que España combina un entorno competitivo favorable con una disciplina en precios y costes que está impulsando la rentabilidad hacia niveles históricamente muy altos. El resto de geografías también evolucionó favorablemente, con dinamismo en Turquía, América del Sur y el negocio de banca mayorista internacional.

Coincidiendo con estos resultados, BBVA ha acometido la reorganización de su comité de dirección. Los cambios responden a la visión estratégica de acelerar la transformación del banco para aprovechar el impacto que la inteligencia artificial tendrá sobre la productividad, la experiencia del cliente y la organización interna. No es solo un relevo generacional, sino un intento de configurar un equipo con mayor movilidad internacional y conocimiento transversal del negocio, capaz de explotar las sinergias que ofrece la IA en toda la cadena de valor. BBVA parece situarse entre las entidades europeas que más decididamente están incorporando esta tecnología como ventaja competitiva estructural.

Las perspectivas fundamentales continúan siendo favorables. Una eventual subida adicional de los tipos de interés en la Eurozona supondría un nuevo apoyo para el margen financiero, mientras que la aplicación masiva de la IA ofrece un recorrido para seguir mejorando la productividad y aproximarse al objetivo de eficiencia del 35%. Pero también conviene mantener cierta prudencia. Como recordaba recientemente Jamie Dimon, presidente de JPMorgan Chase, «bajo la superficie se están desplazando diversos riesgos, como placas tectónicas», entre ellos tensiones geopolíticas, conflictos bélicos, inflación persistente, elevados déficits fiscales y valoraciones de activos estratosféricas en un contexto histórico. La conclusión de Dimon es especialmente pertinente: «estamos acercándonos a un escenario difícilmente mejorable. Lo que no sabemos es cuánto tiempo podrá durar».

Esa reflexión ayuda a interpretar la situación bursátil sectorial. El sector bancario europeo cotiza con múltiplos exigentes tras una extraordinaria revalorización, y BBVA, aunque sigue por debajo de CaixaBank en valoración relativa —alrededor de 2,25 veces su valor tangible contable—, tampoco puede calificarse de barato. La corrección del 7,1% sufrida por CaixaBank ayer tras sus resultados demuestra que cuando las expectativas son muy elevadas una pequeña decepción (o interpretación) provoca ajustes significativos. La reciente caída del sector mundial de semiconductores -con deplomes del 40%-50% en un mes– plantea además la incógnita adicional de si esa corrección terminará extendiéndose al conjunto de los índices bursátiles o permanecerá limitada a los segmentos de mayor crecimiento.

Como conclusión, BBVA ha alcanzado probablemente un nivel de rentabilidad muy próximo a su techo estructural. Una ROTE superior al 22%, una eficiencia inferior al 38%, una franquicia dominante en México, una posición muy sólida en España y una capacidad creciente para generar capital constituyen una combinación excepcionalmente difícil de mejorar. A partir de ahora, el reto consistirá menos en seguir elevando la rentabilidad que en conservarla durante el mayor tiempo posible. En cierto modo, preservar la excelencia será un desafío mayor que alcanzarla. Un reto común al de la selección española de fútbol, si se me permite el símil.