Santander acelera la adquisición de Webster tras lograr la autorización de la Fed

El banco, que prevé cerrar la compra el 20 de agosto, se compromete a minimizar el impacto del cierre de oficinas. La Fed avala el control antiblanqueo de Santander, cuestionado en algunos comentarios públicos remitidos al supervisor durante el proceso de autorización.

Santander acelera la adquisición de Webster tras recibir la aprobación de la Reserva Federal (Fed).

El banco, que hizo pública la compra a inicios de febrero, prevé cerrar la operación el 20 de agosto, una vez completado este martes el proceso de autorizaciones regulatorias con la luz verde de la Fed. Era el último hito pendiente, tras lograr a inicios de junio el visto bueno de la Oficina del Contralor de la Moneda (OCC) de EEUU y hace dos semanas, el del Banco Central Europeo (BCE).

Santander, que públicamente barajaba el segundo semestre como fecha para culminar la compra, acelera así el calendario de la fusión legal, con vistas a comenzar a implementar cuanto antes el proceso de integración y la generación de sinergias y rentabilidad previstas.

«Santander US y Webster encajan a la perfección. Crearemos un banco más sólido y con la escala necesaria para ofrecer un mejor servicio a nuestros clientes y a las comunidades en las que operamos. Esta combinación reforzará nuestra posición en uno de los mercados bancarios más atractivos del mundo y nos sitúa en una posición privilegiada para construir uno de los bancos con mejores resultados entre nuestros competidores en Estados Unidos», ha señalado la presidenta de Santander, Ana Botín.

Santander, que pagará 10.300 millones por Webster, prevé beneficiarse en 2028 de sinergias de costes de 800 millones de dólares, el 19% de la base de gastos conjunta. Estos ahorros contribuirán a elevar la rentabilidad sobre el capital tangible (Rote) de Santander USA hasta el 18% dentro de tres años. Actualmente, la filial ofrece un retorno del 13,2%.

Santander mantiene los objetivos ya anunciados de la operación, que ya incorporarían los condicionantes y compromisos asumidos por el banco ante la Reserva Federal para lograr la autorización a la compra.

Entre los elementos analizados, la Fed ha estudiado los posibles cierres de sucursales, elemento que también ha sido objeto de comentarios en el marco del habitual proceso de aportaciones públicas a las fusiones bancarias en EEUU.

«Los solicitantes afirman que existe cierto solapamiento entre las redes de sucursales de Santander Bank y Webster Bank (…) Santander no ha tomado ninguna decisión definitiva sobre el cierre o la consolidación de sucursales en relación con la propuesta. Los solicitantes también afirman que Santander Bank tendrá en cuenta el impacto que cualquier cambio en su red de sucursales pueda tener en las comunidades de ingresos bajos y moderados y tratará de minimizar dicho impacto. Santander Bank no prevé que ningún cambio en las sucursales reduzca el acceso a los servicios bancarios de las comunidades a las que Santander Bank y Webster Bank prestan servicio actualmente», señala la Fed.

El supervisor, por otra parte, también ha contrastado la eficacia de los controles contra el blanqueo de capitales de Santander. Este ámbito también ha sido foco de los comentarios públicos remitidos durante el proceso de autorización, apuntando, entre otros, el riesgo de sanciones por ‘el caso de la cuenta de Irán’ de 2024. A este respecto, la Reserva Federal ha considerado, además de las aportaciones formuladas por terceros, la información facilitada por Santander y otros datos supervisores disponible.

«Banco Santander, Santander USA y Santander Bank están bien gestionados. Las consideraciones sobre los recursos financieros y de gestión, así como las perspectivas de futuro de las organizaciones implicadas en la propuesta y el historial de eficacia de las instituciones en la lucha contra las actividades de blanqueo de capitales, son compatibles con la aprobación de la operación», concluye la autoridad estadounidense.