
Santander será dueño de pleno derecho de Webster en apenas dos semanas salvo imprevistos.
Éstos no se han dado hasta ahora -más bien se habría cumplido el calendario más optimista-, pese al cariz político que por momentos ha rodeado la compra en estos meses, marcados por tensiones entre los gobiernos de España y EEUU.
El siguiente objetivo será ejecutar una integración rápida e indolora, en la que no se materialicen los riesgos existentes. «En el momento en el que nos den la autorización a la compra, empezaremos con el proceso de integración muy rápido», avanzó hace dos semanas el consejero delegado de Santander, Héctor Grisi.
El grupo considera que las incertidumbres ligadas a la ejecución están amortiguadas por su experiencia en fusiones y el tamaño manejable de Webster en relación a su dimensión global, pero los riesgos están.
Hay que combinar desde procesos, políticas y tecnologías, hasta contabilidad, finanzas, gestión de nóminas o tesorería. También la operativa en sucursales o la fijación de precios, entre otros frentes.
Santander cuenta con una integración exitosa de Webster y con la mejora de rendimiento de su filial de EEUU, rezagada ahora, entre los trampolines para cumplir con los inversores en 2028, cuando se ha comprometido a lograr una rentabilidad superior al 20% a nivel grupo.
El banco se adentra en la parte final del primer año de su plan estratégico a tres ejercicios y todas las partes deben sumar. La contribución de Estados Unidos será clave -Santander también está dejando entrever mayor optimismo sobre TSB en Reino Unido, compra que debe integrar en paralelo-, especialmente si se acentúa la debilidad superior a la prevista que está mostrando Brasil.
Más allá del medio plazo, el gran reto de Santander será demostrar que Webster es la bala definitiva (alguien podría verlo como la última bala) para lograr el crecimiento rentable en Estados Unidos. El grupo incide desde hace tiempo en que nadie puede aspirar a ser un gran banco global sin una presencia relevante en el país. Santander debe confirmar que es capaz de extraer más rentabilidad de ese mayor tamaño y que no es solo un intangible que lo sitúa en el Olimpo de los grandes bancos del mundo.