
La revolución tecnológica hace ruido también en la industria de pagos. Los gigantes del sector trabajan a toda velocidad para construir las capas de la infraestructura que permitirá las transacciones ejecutadas por agentes de inteligencia artificial (IA) y que complementará la arquitectura tradicional que depende de la intervención humana.
Una transición que pasa por cambiar la composición de la plantilla de las empresas. En lo que va de año, las grandes firmas de pagos han anunciado más de 16.000 despidos en todo el mundo en un intento de aprovechar los servicios de IA para reducir costes, mejorar su eficiencia y posicionarse mejor ante la transformación radical impulsada por la digitalización.
El pasado enero, Mastercard abrió el melón, al anunciar que despedirá un 4% de su plantilla global, es decir alrededor de 1.400 personas, para «reorientar las inversiones hacia diferentes áreas».
Un mes después la estadounidense Block, especializada en pagos digitales, siguió sus pasos y comunicó que prescindirá de casi la mitad de su plantilla de más de 10.000 personas, en el marco de una profunda reestructuración orientada a optimizar el uso de la IA.
Pero la gran avalancha de despidos llegó a las puertas de verano. En mayo, PayPal dijo que para 2028 va a prescindir de alrededor de 4.800 profesionales (un 20% de sus empleados) bajo prácticamente el mismo propósito que sus competidores: acelerar la integración de la IA y eliminar estructuras redundantes.
La compañía de tecnología financiera Intuit despedirá 3.000 empleados, un 17% de su plantilla; Coinbase unas 700 personas (un 14% de sus trabajadores) y Visa, la última en comunicar los despidos, unas 2.600 (un 7% de la plantilla).
Plantillas más ágiles
La carrera por aprovechar al máximo la IA es sin duda el hilo conductor de esta lluvia de recortes. Pero hay más patrones detrás de este giro estratégico emprendido por los gigantes de pago. Casi ninguno de estos actores atraviesa un momento de crisis.
Los resultados de MasterCard y Visa siguen batiendo las previsiones de los analistas gracias a un gasto resiliente por parte de los consumidores, algo que sostienen los volúmenes de negocio de estas compañías.
Sin embargo, se ha roto la ecuación que ha regido este sector durante los últimos 15 años, es decir, que más ingresos significaban más gente, según apunta Ale Aznar, fundador de Payment Methods List y The Payments Dude.
«En Visa han pasado de equipos de producto de diez personas a equipos de dos a cuatro, y declaran un 65% más de velocidad de desarrollo. Coinbase e Intuit coincidieron en que sobran capas de liderazgo y que ralentizan», agrega Aznar.
Pero la búsqueda de una mayor eficiencia gracias al apoyo de la IA no es la única explicación. La industria también está corrigiendo los excesos de contratación que dejó el boom fintech tras la pandemia de covid-19. «Los despidos actuales representan un regreso a la realidad tras años de expansión», anota Raynor de Best, especialista en comunicación del sector financiero para Statista.
Según datos recogidos por este portal, las inversiones globales en pagos alcanzaron su punto máximo en 2019 y 2021, con valores de 100.000 y 50.000 millones de dólares, respectivamente. En 2025, esta cifra fue inferior a los 20.000 millones.
Hay un tercer ingrediente en el cóctel: la incertidumbre geopolítica y económica. El conflicto en Oriente Medio, con el cierre del estrecho de Ormuz, ha hecho fluctuar los precios del petróleo y han trastornado cualquier previsión sobre la evolución de los tipos de interés en los próximos meses. Ante la falta de visibilidad, puede que algunas firmas opten por prepararse para lo peor y replantearse la dimensión de sus plantillas.
Geopolítica
Las fuentes consultadas coinciden en que las perturbaciones geoeconómicas pueden suponer una mayor fuente de preocupación para PayPal, que a diferencia de Visa y MasterCard, no está teniendo un desempeño especialmente bueno.
«No recorta porque la IA le permita hacer lo mismo con menos: recorta porque la firma está sobredimensionada y arrastra integraciones a medio hacer -como la filial Honey y la plataforma Hyperwallet- tras años perdiendo terreno frente a Stripe, Adyen y Shopify», comenta Aznar. El nuevo CEO, el español Enrique Lores, admitió que la empresa no ha invertido lo suficiente en tecnología y que «necesita centrarse».
En la mayoría de los casos, los perfiles afectados por los despidos son mandos intermedios, como puestos de desarrollo de productos y profesionales que suelen mover la información entre varios departamentos y montar reportes, entre otras tareas que ya pueden realizar la mayoría de los programas de IA.
En PayPal, el perfil es más amplio. La firma pretende deshacerse de funciones corporativas duplicadas y estructuras heredadas de adquisiciones que nunca llegaron a integrarse del todo.
Puede que haya más despidos. Aunque las grandes firmas del sector ya han comunicado unos cuantos recortes, esa misma lógica puede aplicarse a otros jugadores medianos y pequeños, según fuentes financieras.
Sin embargo, Aznar espera un posible cambio de tono a la hora de anunciar próximas reducciones de plantilla. «Esta primera ola se ha vendido como eficiencia y reinversión. La segunda se venderá directamente como IA porque ya no habrá coste político en decirlo», afirma.
Comercio agéntico
Eso sí, una oleada de despidos no implica necesariamente una reducción de plantilla. En paralelo a esos recortes, la mayoría de las firmas está contratando nuevos perfiles para reforzar su apuesta por la blockchain, las stablecoins y los pagos automatizados.
Todas ellas son palancas de crecimiento para la industria. «El primer pago entre agentes se realizó el pasado noviembre en Dubái, lo que demuestra que aún se encuentra en fase de pruebas y no se ha producido una adopción a gran escala. Pero vemos que existe mucho potencial», matiza de Best.
Esa será previsiblemente la dirección de los nuevos fichajes, que serán principalmente ingenieros de infraestructura on-chain o especialistas en pagos agénticos. «La industria de pagos no está encogiendo, está reemplazando a la generación que construyó los raíles de tarjeta por la que va a construir los raíles de liquidación en stablecoin y de pagos iniciados por agentes», zanja Aznar.
Contraste con la banca
Los recortes que han anunciado las grandes firmas de pago van a contracorriente de las estrategias de la mayoría de los bancos. Los primeros espadas de las principales entidades financieras españolas han asegurado en múltiples ocasiones que la aplicación de la IA no provocará despidos masivos, al percibir esta herramienta como una palanca de crecimiento únicamente con un sesgo positivo.
Según de Best, la banca es un negocio que implica una relación personal de confianza con el cliente. «Hay una cuestión estratégica diferente porque la banca utiliza la IA para reducir costes y mejorar el servicio al cliente, mientras que en los pagos se está cambiando la infraestructura», explica. En este último caso se trata, por tanto, de una renovación más profunda que necesita el soporte de profesionales especializados.