Las alarmas saltaron el pasado lunes a las 12.00, cuando Bruselas difundió el registro de los gases de efecto invernadero expulsados en 2016 por las más de 12.000 instalaciones sujetas al régimen de comercio de derechos de emisiones de Europa (ETS). La previsión era que en 2016 estas emisiones de gases —principalmente, CO2— caerían entre el 2% y el 4%. Pero el infinito archivo de Excel que la Comisión Europea colgó en su web mostraba otra realidad: el sector industrial y de generación de electricidad —al que se corresponden esas más de 12.000 fábricas y centrales— había aumentado sus emisiones, según calcularon los analistas.