El Banco Central Europeo (BCE) no pierde de vista a Revolut. En el seno de la institución vigilan de cerca el exponencial crecimiento que ha registrado en los últimos años y la velocidad vertiginosa con la que lanzan productos bancarios en los mercados en los que está presente. Si bien esta es una de las múltiples tareas del supervisor, el BCE llegó a restringir temporalmente el año pasado el permiso de Revolut para lanzar nuevos productos en el Espacio Económico Europeo, como desveló Financial Times.
El máximo responsable del neobanco en Iberia considera «natural» que el regulador «quiera estar encima y asegurarse de que estemos haciendo las cosas bien».
Pérez Olano cree que el tamaño de la entidad digital, con más de 75 millones de clientes en todo el mundo, justifica que el regulador quiera saber cómo opera la entidad y los pasos que da a la hora de lanzar productos.
«Nuestra actitud siempre ha sido de cooperar e intentar demostrar [al supervisor] que hacemos bien los procesos y que nos adherimos a todos los requisitos regulatorios. Y si necesitan información, dársela», asevera.
En el seno del grupo ven lógico que el supervisor siga de cerca la actividad de Revolut, y lo asocian a su capacidad de permear en distintos mercados europeos. El neobanco tiene 58 millones de clientes en Europa. Es su principal caladero de usuarios. Revolut apostó recientemente por mejorar sus procesos en la parte occidental de Europa con la obtención de la licencia bancaria francesa, lo que supone estar cubierto por el FGD galo.