Santander lanza sus primeros productos de IA en banca de inversión

La entidad consigue elevar el volumen gestionado de solicitudes de clientes con una nueva herramienta que acelera la operativa con acciones y bonos.

Santander ha conseguido los primeros beneficios contantes y sonantes de la inteligencia artificial (IA) en banca de inversión. El compromiso del grupo es generar más de 1.000 millones de euros de valor de negocio con esta tecnología hasta 2028 y la división de Corporate & Investment Banking (CIB) ha comenzado a poner su parte.

Lo ha hecho con una herramienta concreta que ha bautizado con el nombre de Automated Pricer. Los banqueros especializados en diseñar y vender productos a las grandes empresas, los hedge funds y otros grandes inversores y las instituciones financieras son los que la están utilizando.

La clave es que incrementa «la automatización en la fijación de precios», asegura el banco, y lo hace en dos actividades: la operativa con derivados de acciones e índices bursátiles y con los bonos, en las transacciones que los usan como colateral a cambio de financiación (repos).

Rapidez y eficiencia

Son dos campos en los que la práctica totalidad de los clientes de Santander CIB tiene una elevada actividad. Los utilizan para invertir, tomar posiciones, cubrirse u obtener financiación, y tener una herramienta fiable para fijar los precios correctos de cada transacción acelera el proceso y eleva la eficiencia.

Hay resultados tangibles. «Está permitiendo satisfacer un mayor volumen de solicitudes de clientes y mejorar las decisiones de financiación», explica Santander.

«Ya se están materializando los primeros beneficios para el negocio», añade la entidad. Es la primera vez que hace una afirmación así en un documento oficial de su división de banca de inversión, pero no será la última.

Santander ha comenzado a desplegar la inteligencia artificial en todos los negocios del grupo con el objetivo de que cada unidad diseñe los productos, estrategias o herramientas que lleven a una reducción de costes o a una mejora de la eficiencia con el uso de la IA.

La banca de inversión ya tiene los suyos y ha logrado que no solo mejoren procesos internos, sino que se extienden a la relación con los clientes.

Crecimiento exponencial

Son los inicios de un camino que Santander considera que va a ser exponencial. El banco se ha comprometido a generar en tres años más de 1.000 millones de euros en valor extra por medio de la IA y en 2026 solo se conseguirán 200 millones, así que la previsión es que en 2027 y 2028 llegue un acelerón que permita cosechar los más de 800 millones restantes.

La división de CIB se ha apresurado a buscar los primeros resultados con la IA como una de las dos vías decisivas que está utilizando para mejorar la rentabilidad. La otra es exportar sus productos para que los utilicen otros negocios del grupo.

La consigna para la banca de inversión es que debe funcionar como una fábrica para toda la entidad. En los últimos meses ha reforzado esta faceta con los clientes de la banca comercial, con productos de mercados, divisas y para la operativa financiera diaria, según avanza la entidad.

Colaboración

La meta es sacar el máximo partido a cada innovación o desarrollo que se realice. Nada debe quedarse solo en los clientes corporativos o financieros que tiene Santander CIB, sino adaptarse y escalarse para que se utilice en el resto de plataformas del banco, tanto para empresas de menor tamaño como para particulares o grandes fortunas.

También se está potenciando la colaboración entre las divisiones. La estrategia de cuidar a los clientes desde todos los ámbitos de la banca de inversión, con soluciones integrales que permitan dar un valor añadido a las operaciones desde la originación a la ejecución, pasando por la financiación y el asesoramiento ha quedado atrás.

Ahora el objetivo es que también participen distintas divisiones y así lo ha hecho en una de sus últimas transacciones con un cliente del sector aeroespacial, según explicó a los analistas el consejero delegado del grupo, Héctor Grisi. La banca de inversión, la comercial y la privada unieron fuerzas para cubrir una operación de financiación, una ampliación de capital y la entrada de un inversor privado.