Estas cosas pasan. Resulta que Abengoa cierra oficialmente su crisis (oficialmente) y, justamente en ese momento, estalla (oficialmente) la de Isolux con la presentación del preconcurso de acreedores. Es decir, repetición de la jugada 16 meses después con otro protagonista. Ni un momento de calma en este agitado mundo de la empresa. Abengoa ha pasado todo ese tiempo para salvar el concurso de acreedores con un ajuste de caballo desde que presentó el preconcurso en noviembre de 2015. Ahora Isolux, como entonces el grupo andaluz, lo mismo: no ha podido evitar acogerse al artículo 5bis de la Ley Concursal que permite conceder al deudor y sus acreedores un periodo más amplio para negociar un acuerdo de refinanciación y obtener adhesiones suficientes a una propuesta anticipada de convenio. Y todo indica que el camino no va a ser precisamente de rosas para la constructora que llegó a meterse entre las grandes del sector.

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