El sector bancario español compite en una carrera a contrarreloj cronometrada por la inteligencia artificial (IA) generativa. Los gestores de las principales entidades financieras domésticas e internacionales reconocen que ya no hay tiempo para pruebas piloto y que lo que toca es abrazar y aplicar la tecnología de vanguardia en todos los procesos bancarios.
¿El hándicap para la banca? Que ya no vale solo con ser el primero. El mercado premia la prontitud, pero también la sofisticación e innovación de las nuevas herramientas que usan los profesionales de la banca y, especialmente, cómo las utiliza cada entidad.
El banco que sea capaz de aplicar métodos basados en IA que mejoren la eficiencia y, a largo plazo, repercutan positivamente sobre los resultados, será el ganador de una carrera que se antoja larga.
Pero como en toda gran revolución tecnológica, el sector bancario se enfrenta a una remodelación de sus plantillas propiciada por el avance de la inteligencia artificial.
Los banqueros asumen que el perfil clásico de profesional de la banca debe reciclarse para tener espacio en los nuevos tiempos. La IA ha ubicado en el primer plano a los expertos en matemáticas o Data. Y los ingenieros también cobran protagonismo en los procesos financieros. Esta casuística repercute directamente sobre el banquero clásico.
Diversos consejeros delegados de bancos españoles reconocen que la tecnología creará puestos que antaño no habrían tenido sentido en las finanzas y, en su defecto, algunas funciones clásicas dejarán de tener utilidad.
Todo parece indicar que la IA acelerará el achicamiento que las plantillas de los bancos vienen sufriendo desde hace años.
Según recoge un reciente informe elaborado por el director del Área Financiera y de Digitalización y del Observatorio de Finanzas y Tecnología de Funcas, Francisco Rodríguez, la aplicación de la IA en los procesos bancarios podría destruir entre 35.000 y 55.000 empleos bancarios en España en la próxima década.
Se trata del escenario más radical. Pero es el mismo en el que el estudio proyecta la creación de como máximo 15.000 puestos bancarios en España gracias a la tecnología.
Funcas hace estas previsiones basándose en datos recabados por PwC, el Banco de España o el sindicato Comisiones Obreras (CCOO), entre otros.
Con estos datos, la pérdida neta estimada de cara a los próximos diez años podría llegar a ser superior a 25.000 puestos bancarios, según el estudio. La IA apenas compensaría en el mejor de los casos el 27% de los empleos bancarios que podría destruir hasta 2025.
De cumplirse esta estimación, la más intensiva del informe, la plantilla total de la banca en España sería de unos 125.000 empleados en 2035, alrededor de un 25% menos que al cierre de 2025.
Funcas indica que este escenario «requiere de un despliegue de agentes autónomos de IA con fiabilidad suficiente para funciones supervisadas». Es decir, la banca debe cerciorarse de que los agentes de IA que ocupen puestos en áreas de gestión de riesgos, cumplimiento normativo o scoring crediticio, entre otras, sean lo suficientemente autónomos y, sobre todo, seguros para llevar a cabo funciones esenciales.
Varios supervisores piden mantener al personal humano para supervisar las funciones de los agentes de IA.
Óptica internacional
Algunas voces autorizadas de la banca internacional ya se han pronunciado públicamente acerca de la destrucción de empleo que podría generar la IA.
Es el caso de Jamie Dimon, consejero delegado de JPMorgan, quién explicó a mediados del pasado mayo que la IA obligará al banco americano a contratar perfiles tech en lugar de banqueros tradicionales.
«Habrá todo tipo de puestos de trabajo, y creo que contrataremos a más personas expertas en IA y menos banqueros en ciertas categorías, lo que los hará más productivos», dijo el banquero, quien agregó que «a la larga [la IA] reducirá nuestros puestos de trabajo».
En la misma línea, el consejero delegado del banco inglés Standard Chartered, Bill Winters, abrió la puerta a recortar hasta el 15% de su plantilla en los próximos cuatro años. Esto sería destruir entre 7.000 y 8.000 puestos de trabajo. Según el máximo ejecutivo de la firma británica, «se trata de sustituir, en algunos casos, el capital humano de menor valor por el capital financiero y el capital de inversión que aportamos».
Días más tarde, Winters pidió disculpas a través de sus redes sociales porque sus declaraciones causaron «malestar entre algunos empleados», aunque no varió su visión sobre la empleabilidad.
Commerbank es otro caso público sobre la inmediata renovación de las plantillas a las que se enfrentarán todos los bancos. La cúpula cifró en 3.000 los empleos que recortarán hasta 2030 para mejorar procesos internos con la tecnología.
Sin embargo, la visión local es, por ahora, más cautelosa respecto al impacto de la IA sobre el personal de la banca. Los gestores de los principales bancos españoles prefieren hablar de las bondades que aportará la IA a los procesos financieros y, a medio-largo plazo, a los resultados.
La mejora de la eficiencia, un control de gastos más pormenorizado y un incremento de la productividad son las bazas que vienen usando los consejeros delegados para reforzar el papel de la tecnología en la banca.
Modelo híbrido
Aunque son conscientes del temor que genera la IA sobre la empleabilidad, confían en la convivencia entre la tecnología y el potencial humano. Consideran que ambos ingredientes pueden dar lugar a un cóctel suculento para el negocio bancario.
Gonzalo Gortázar, consejero delegado de CaixaBank, fue el último en pronunciarse al respecto en el XVII Encuentro Financiero EXPANSIÓN-KPMG. Aseguró que la IA está generando a la primera entidad por volumen de activos de España «más necesidad de empleo».
Según Roberto Diez Cerrato, socio responsable de Banca y Mercado de Capitales de EY, «la IA está transformando la composición del talento en la banca. Están apareciendo perfiles que hace pocos años no existían, como diseñadores de procesos con IA, responsables de la supervisión de agentes o especialistas en gobierno del dato y de los modelos».
La banca española también prefiere hablar de reskilling (proceso didáctico para que los empleados adopten nuevas habilidades) que de despidos.
La capacitación de las plantillas ha ganado enteros en el sector financiero local, pero en el seno de los bancos se asume que tarde o temprano deberá haber una reducción de puestos para asumir las ingentes inversiones a las que obliga la tecnología.
El uso de la tecnología en las principales entidades españolas puede provocar a medio plazo un ajuste de empleo que asesores y consultores cifran en torno a un 15%.
Otros expertos elevan esa cota hasta el 35% ante la rapidez con la que la tecnología y el uso correcto del dato están calando en la cotidianidad de la banca.
Otros perjudicados
Las empresas dedicadas a servicios profesionales, como consultoras, auditoras o bufetes de abogados, pueden ser los otros grandes afectados de la revolución tecnológica.
En el sector anticipan una caída de la contratación de servicios profesionales ante la aparición de herramientas basadas en IA que permiten al personal interno hacer las mismas labores por un precio menor.
Esta situación ha llevado a la banca internacional a requerir a las compañías prestadoras de servicios profesionales que reduzcan sus tarifas o, en su defecto, que eleven la prestación de servicios en los casos en que apliquen herramientas de IA.
Esta tendencia es más visible en mercados extranjeros, especialmente en EEUU, donde las grandes entidades de Wall Street como Goldman Sachs, Morgan Stanley o Citi ya establecen nuevos acuerdos con bufetes de abogados para rebajar sus tarifas. Lo justifican porque el uso de la IA en diversas tareas agiliza el trabajo de las empresas dedicadas a servicios profesionales.
En España hay más ruido que realidad en torno a esta cuestión, ya que, por ejemplo, los bufetes de abogados no tienen honorarios por horas, sino por servicios. No obstante, bancos domésticos reclaman ajustes de los costes o, en su defecto, recibir más contraprestaciones.
Los nuevos empleos bancarios
A.M.
- La irrupción de la IA en la operativa bancaria y la necesidad de los bancos de estar a la vanguardia en tecnología ha originado diversos puestos que hoy son imprescindibles para que los bancos cumplan sus respectivos objetivos en digitalización. La banca se ha lanzado a contratar ingenieros en MLOps (operaciones de lenguaje automático); ingenieros de agentes y GenIA, los encargados de construir agentes basados en IA; científicos de datos; especialistas en gestión de modelos de gobernanzas; o expertos en la implantación de bots de voz con IA, entre otros, con salarios que superan los 50.000 euros brutos anuales.

