La banca vuelve a mirar al riesgo soberano

La crisis fiscal de Francia ha devuelto al mercado una pregunta que parecía superada tras la crisis del euro: ¿qué ocurre si el deterioro de las cuentas públicas termina golpeando a los bancos que acumulan miles de millones de euros en deuda soberana? La pregunta no es retórica

Los bancos europeos tienen en sus balances alrededor de 4,54 billones en deuda pública, un 44% más que a finales de 2022. En España, la exposición equivale ya a casi al 350% del capital CET1, frente al 260% de 2019. 

Los cuatro grandes bancos españoles suman 167.800 millones en deuda pública española y casi 260.000 millones si se cuenta toda la europea. 

No significa que la banca esté ante una nueva crisis. Sus balances son hoy mucho más sólidos, la supervisión es más exigente y una parte importante de esos títulos se contabilizan a coste amortizado. Pero sería un error concluir que el riesgo ha desaparecido. Solo ha cambiado de naturaleza. 

Los bancos tienen sus carteras concentradas en Europa. Y ahí está el problema. El riesgo puede transmitirse entre países a través de las carteras bancarias. 

Francia puede ser el origen de la tensión e Italia convertirse en el siguiente eslabón si el mercado empieza a exigir una prima de riesgo mayor a los países más endeudados. Una subida persistente de la rentabilidad de los bonos públicos encarecería la financiación bancaria, reduciría el valor de sus activos y podría obligar a las entidades a preservar capital y restringir el crédito. 

El resultado sería una combinación peligrosa: estados con menos margen fiscal y bancos con menor capacidad para financiar la economía.