Basilea se impone a los bancos y fuerza cambios para evitar que maquillen sus datos

El supervisor toma medidas pese a la oposición del sector. Las entidades tendrán que dar referencias trimestrales, mensuales e incluso diarias.

Basilea no se ha dejado convencer. Considera probado que los bancos maquillan sus datos para rebajar su importancia y reducir así los requerimientos regulatorios que les corresponden, y ha decidido poner coto a esta práctica. Lo ha hecho con la oposición en pleno del sector, que ahora dispone de un manual detallado de cómo tiene que hacer las mediciones para evitar cualquier manipulación.

El Comité de Supervisión Bancaria de Basilea es responsable de la regulación financiera mundial y lleva años sospechando que las entidades no son todo lo sinceras que deberían a la hora de remitir sus informes. Sobre todo en uno, el que sirve para determinar si entran o no en la lista de los 30 bancos del mundo que se consideran demasiado grandes para caer y de la que Santander es el único miembro español.

Ahora asegura que tiene «pruebas que indicaban que algunos bancos adoptan medidas para reducir temporalmente los valores de determinados indicadores al cierre del ejercicio, lo que da lugar a una subestimación de su importancia sistémica».

Riesgo para la estabilidad

Es lo que se conoce como window dressing en la jerga financiera e implica la búsqueda del ángulo más favorecedor para sus intereses. Basilea lo considera inaceptable. «Este comportamiento socava los objetivos políticos previstos en las normas del Comité y pone en riesgo el buen funcionamiento de los mercados financieros», destaca.

Los bancos conseguían parecer menos importantes de lo que eran y eso es clave, porque la entrada en la lista implica la imposición de cargas regulatorias extra.

Además, hay distintos niveles. No solo se trata de estar o no entre las 30 entidades declaradas sistémicas globales (G-SIB), sino que hay distintos escalones dentro del grupo, de forma que las entidades con mayor riesgo tengan requerimientos más elevados que reduzcan su peligro.

Los bancos tenían la capacidad de maquillar sus datos porque todos se tomaban con el cierre de año, lo que permitía bajar en ese momento las exposiciones y volver a subirlas días después.

Un informe del Banco Central Europeo (BCE) aseguraba en 2024 que los bancos rebajaban hasta un 15% su riesgo sistémico con esta práctica.

Ya no se podrá hacer. Basilea ha establecido nuevas medidas para cada dato. Los bancos más grandes (que sean o hayan sido sistémicos o que estén cerca de serlo) tendrán que proporcionar referencias de los cierres trimestrales, mensuales e incluso diarios en algunos casos, lo que elimina la posibilidad de manipulación.

Para el resto de los bancos basta una toma trimestral en todas las categorías y es una buena noticia para el sector, porque la propuesta inicial de Basilea es que todo fuera diario.

Equilibrio

«El Comité ha tratado de encontrar un equilibrio entre hacer frente a las prácticas de window dressing y evitar una carga informativa excesiva. En lo que respecta al ámbito de implementación, el Comité ha sopesado las ventajas de un enfoque más específico frente a la aplicación de una metodología uniforme para todos los bancos», explica el regulador mundial.

Es una concesión al sector, que se ha opuesto con todas sus armas al cambio regulatorio durante el proceso de decisión. En un escrito conjunto de patronales que suman más de un millar de miembros de un centenar de países, los bancos negaron de forma tajante en 2024 cualquier mala práctica y acusaron a Basilea de carecer de «pruebas sólidas».

El Comité les ha dado otra pequeña victoria. El umbral para determinar qué bancos tienen que reportar con los criterios sistémicos se ha subido desde 200.0000 millones de euros a 350.000 millones. La medida sigue siendo la ratio de apalancamiento.

Tendrán tiempo para acoplarse. El nuevo umbral (la parte favorable para los bancos) se aplicará desde el primer día del año que viene, pero el resto de los cambios no entrará en vigor hasta el 1 de enero de 2030.