La crisis de la deuda francesa tensa el coste de financiación de bancos y empresas

Las dudas sobre la salud de Francia se unen a la subida de los tipos de interés y provocan un encarecimiento de la factura, pese a los buenos fundamentales.

El idilio que mantienen las empresas y los bancos europeos con los compradores de su deuda está empezando a salir un poco más caro. El amor está lejos de acabarse, pero la factura ya se ha incrementado por la subida de los tipos de interés y ahora lo está haciendo más todavía por la crisis de los bonos soberanos franceses.

El coste medio de la deuda corporativa en euros con grado de inversión (con un ráting de BBB- hacia arriba) estaba en el 3,4% en junio. Ya va por el 4,2% y no se espera que baje de ahí ni este año ni el que viene, según los datos de la firma de análisis especializada en renta fija CreditSights.

El escenario es peor para las entidades con menos calidad crediticia (high yield, de BB+ hacia abajo). Están en el 6,6% y su horizonte es rozar el 7% en 2027, cuando hace cuatro meses escasos les bastaba con pagar el 5,4% para financiarse en el mercado.

Combinación al alza

Es el resultado de un precio oficial del dinero más alto tras las subidas del Banco Central Europeo (BCE) y del maremoto que están sembrando las débiles finanzas francesas en la deuda soberana.

Los bonos corporativos están ganando la batalla a los que emiten los gobiernos, pero hay heridas. Una de ellas es la prima de riesgo. La parte del precio de la deuda que no depende de los tipos oficiales, sino de las cualidades y flaquezas de cada entidad se ha encarecido.

Los bancos y empresas más solventes de la eurozona se limitaban a añadir 78 puntos básicos de media al tipo de referencia en el mercado para colocar sus bonos antes del verano y la previsión entonces era que en 2027 ese diferencial rondaría los 100 puntos básicos.

Esa cota se ha alcanzado ya y la expectativa ahora es que tenga que incrementarse hasta los 115 puntos básicos a lo largo del año que viene como media ponderada por probabilidad de los tres escenarios que contempla CreditSights. El recorrido en el high yield va de los 270 puntos básicos que se abonaban en junio a los 329 actuales y a los 363 previstos en 2027.

«Los persistentes problemas fiscales, el incremento de la competencia a la hora de emitir entre entidades y gobiernos y el débil crecimiento empujarán los diferenciales», explica CreditSights.

Necesidades

Los países necesitan cada vez más dinero para financiar sus déficits y las subidas de tipos han incrementado la cuantía, como también lo han hecho los encarecimientos de las primas de riesgo, especialmente la francesa.

Eso los convierte en fuertes rivales, tanto por los volúmenes que van a pedir al mercado como por el creciente atractivo de los retornos de soberanos con buena calificación crediticia.

Y eso que el apetito de los inversores por la deuda corporativa no ha decaído ni un ápice. Las mayores rentabilidades están llenando los libros de órdenes en cada emisión que se produce y la fuerte demanda está consiguiendo un estrechamiento de los precios de salida en las subastas, pero desde una altura superior a la que había hace pocas semanas, señalan fuentes financieras.

No es porque se anticipen problemas. «La deuda corporativa europea ha demostrado resistencia a lo largo de 2026 a pesar de los persistentes golpes macroeconómicos y los crecientes riesgos a medio plazo, impulsada por los sólidos resultados empresariales y una continua demanda por rentabilidades más altas», asegura CreditSights.

Nada de ello impide que los diferenciales se estén encareciendo para enjugar la distancia con los soberanos, «en previsión de más deterioro fiscal y de una mayor debilidad de la demanda», concluye la firma de análisis.