CaixaBank y su círculo virtuoso

Los resultados de CaixaBank en los nueve meses confirman un momento fundamental muy sólido para el grupo.

El beneficio atribuido aumentó un 12,9%, hasta 4.962 millones de euros, con una rentabilidad sobre el capital tangible (ROTE) del 18,8%, que compara con el 16% de Santander y el 22% de BBVA. El crecimiento del resultado superó al de los principales márgenes —margen bruto +4,4% y margen de explotación +4,6%—, favorecido, entre otros factores, por una menor carga fiscal, con una leve caída del impuesto sobre sociedades hasta 1.957 millones (tasa impositiva del 28,2%). El margen de intereses resistió bien el entorno de tipos, creciendo un 2,9% hasta 8.186 millones, mientras los ingresos por servicios avanzaron un 7,7%, impulsados por gestión patrimonial y seguros. La diversificación de ingresos está claramente funcionando.

Resalta en CaixaBank la fortaleza del balance, con activos totales de 683.130 millones de euros a septiembre (+2,9% sobre diciembre). En los nueve meses la cartera de crédito creció un 5,3%, hasta 404.756 millones, con avances del 7,8% en empresas, 4,5% en financiación para vivienda y 6,6% en consumo. Los recursos de clientes aumentaron un 3,9%, hasta 760.353 millones, y los activos bajo gestión un 15,7%. Entretanto, la morosidad bajó desde el 2,07% de diciembre hasta el 1,76%, la cobertura aumentó del 77% al 82% y el coste del riesgo permaneció en un reducido 0,24%. Con una ratio de capitalización CET1 del 12,5%, 151.000 millones de activos líquidos y una cobertura de liquidez del 178%, CaixaBank combina así crecimiento con elevada solvencia, una foto buscada por todo el sector.

Una de las grandes ventajas competitivas del grupo, líder destacado de banca en España, continúa siendo su enorme franquicia comercial. Atiende a 21,1 millones de clientes en España y Portugal, aumentando en 480.000 clientes netos en doce meses, mediante una plataforma omnicanal y más de 4.500 oficinas. La combinación entre escala, proximidad física y capacidad digital es ganadora. Destaca últimamente Imagin, la plataforma financiera y digital del grupo concebida como una propuesta principalmente móvil para captar y vincular a clientes jóvenes mediante una experiencia sencilla, digital y con servicios financieros y no financieros. Su posicionamiento combina banca cotidiana —cuentas, tarjetas, pagos, ahorro y financiación— con contenidos y servicios relacionados con tecnología, ocio y estilo de vida. Su potencial estratégico es considerable, ya que cuenta con 4,3 millones de clientes, gestiona 24.300 millones de euros, un 18% más, y genera aproximadamente el 50% de las nuevas altas de clientes de CaixaBank en España.

La estrategia está muy enfocada y el CEO Gonzalo Gortázar considera posible aproximarse a una ROTE del 20% en 2027, sobre la base de crecimiento orgánico, después de haber integrado con mucho éxito Barclays España, Bankia y BPI. Con semejante rentabilidad, su argumento de que reinvertir capital en negocios capaces de generar retornos cercanos al 20% puede ser más atractivo que devolverlo íntegramente al accionista es sólido. Ello no implica abandonar la remuneración, dado que CaixaBank mantiene una política de distribución del 50%-60% del beneficio y continúa ejecutando recompras.

Para alcanzar esa rentabilidad, las palancas potenciales a corto son relevantes: la prevista subida de tipos favorecerá el margen financiero; la inteligencia artificial y la automatización ofrecen recorrido para elevar productividad desde una ratio de eficiencia ya competitiva del 39,4%; y gestión patrimonial, seguros y banca corporativa permiten aumentar ingresos sin depender exclusivamente del crédito. Pero existen también limitaciones, entre ellas el encarecimiento de la vivienda, que puede moderar el crecimiento hipotecario, mientras que la enquistada inflación y el menor ahorro pueden ralentizar el crecimiento de los depósitos. Y el panorama de la economía española es mucho más frágil de lo que vende un gobierno que todavía tira del presupuesto de 2023, en violación fragante de la Constitución y de los mínimos estándares de gobernanza.

La Bolsa ha reconocido generosamente la transformación del grupo desde una rentabilidad muy mediocre a una muy competitiva. Pero la cotización ha corregido un 18% desde los máximos históricos de septiembre y ahora CaixaBank capitaliza 76.700 millones de euros, equivalente a 2,3 veces su valor tangible contable (BBVA 2,3 veces, Santander 1,9 veces, JPMorgan Chase 3,0 veces).

Con todo, es justo reconocer que CaixaBank ha construido un círculo virtuoso de escala, crecimiento comercial, bajo riesgo, eficiencia, elevada rentabilidad y compromiso social.