
Mientras la banca europea respete los mínimos de finales de octubre todo seguirá bajo control.
El tsunami demócrata tras las elecciones legislativas de medio mandato, conocidas como las ‘midterm’, nos ha dicho claramente y desde el primer momento qué sector va a ser el más perjudicado a partir de que empiecen a dirigir el Congreso el próximo 3 de enero: los chips.
Justo hace una semana decíamos que el sector bancario europeo estaba tanteando sus primeros soportes relevantes, los de verdad. El Ibex 35 Bancos que recoge la evolución de los bancos españoles corrigió, al milímetro, el 61,8% de toda la subida previa, la que arrancaba a finales de marzo hasta los máximos históricos de septiembre.
Por su parte, el homólogo europeo, el Euro Stoxx Banks (SX7E), se apoyaba por séptima ocasión en la media móvil simple de 50 semanas que viene surfeando milimétricamente desde 2023. Y lo que sucedió es que nada más cotizar el mercado el triunfo de los demócratas los bancos se disparaban en Europa y en Estados Unidos.
Los dos índices bancarios europeos se disparaban en el ecuador de la semana alrededor de un 4,5%, dejándonos muy claro que los soportes a vigilar y respetar en todo momento están en los mínimos de finales de octubre. Mientras aguanten la tendencia alcista de fondo o primaria en los bancos del Viejo Continente permanecerá intacta.
Ese mismo día, en Wall Street, el ETF del sector financiero del S&P 500 (XLF) batía sus máximos históricos, mientras que el sector de la energía, representado por el ETF Energy Select Sector (XLE), también sufría. Este caía un 4,74% el miércoles contagiado por el desplome del precio del petróleo ante las esperanzas de un próximo fin de la guerra en Irán y acumula ya un descenso de más del 10% desde sus altos históricos de finales de octubre.
Aunque el dolor de verdad está en el sector de la tecnología, que supone alrededor del 40% del S&P 500, que no es poca cosa. El jueves el Nasdaq 100 cerraba con caídas del 6,36%, su mayor descenso desde marzo de 2020, lastrado principalmente por el índice de los chips, que se hundía un 12,15%. De manera que al final el índice más importante del mundo se contagiaba de la fuerte presión vendedora y se dejaba un 4,36%.
Impacto en la IA
No son pocos los demócratas que quieren pausar desde el primer día de su agenda el desarrollo de la IA, regularla y prohibir la superinteligencia artificial. Y dichas declaraciones no ayudan en absoluto a que el sector de la tecnología encuentre un suelo de mercado.
El índice SOX en velas semanales está tan sobrevendido como en abril del 2025. Y la ratio put/call de opciones sobre el S&P 500 se colocaba el jueves en las 1,05 veces, lectura ligeramente superior a las alcanzadas en abril del año pasado tras el desplome de las bolsas mundiales en el Día de la Liberación (cuando Trump estableció aranceles globales a medio mundo). Lo que quiere decir que ya nadie quiere saber nada de la IA, sólo los más valientes.
El PER (de beneficios estimados) en el Nasdaq 100 se coloca en el entorno de las 19 veces, niveles no vistos desde finales de 2022. Justo los mínimos del último gran mercado bajista. Si todo lo anterior lo agitamos en una coctelera lo que obtenemos es un claro miedo extremo por parte de los inversores. Y sabemos por experiencia que este, en términos de medio y largo plazo, siempre juega a nuestro favor, es nuestro mejor aliado para subirnos al tren.