El Popular está surcando una de las peores tormentas de su historia. En los últimos meses ha afrontado la marcha de su anterior presidente tras presentar pérdidas millonarias, la dimisión del consejero delegado la semana pasada, cuando la entidad también revisó sus cuentas de 2016 porque admitió que había provisiones mal reflejadas. El culmen se ha producido esta semana con el voraz ataque lanzado por los mercados financieros después de que su nuevo presidente, Emilio Saracho, anunciara el lunes que la entidad está «abocada» a una nueva ampliación de capital —la cuarta desde 2012— y no descartara una fusión para garantizar la supervivencia del banco.