La cumbre de los siete países europeos del Sur celebrada el lunes en Madrid promete. Porque es ya la tercera. Porque se ha unido España —la tercera potencia del grupo—, con ganas: el mismo Mariano Rajoy que inasistió a la primera (9/9/2016) ha sido ahora un buen anfitrión. Y porque fraguó propuestas comunes.

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