Las viñas viajeras de Otazu

Un paisaje de 106 hectáreas de suelos arcillosos y calcáreos donde un sol huidizo (llueve 120 días al año) madura 35 hectáreas de uva cabernet sauvignon, 28 de merlot, 25 de chardonnay y 18 de tempranillo. Ese mismo astro ilumina dos palacios (del siglo XV), un palomar (del XIV) y una iglesia románica (del XII), que atesora un soberbio retablo. De este raro coupage de historia antigua y naturaleza se obtienen 380.000 kilos de uva al año. Suficientes para infundir vida a 353.000 botellas. La mayoría —un 74%— marcha al extranjero, sobre todo a Canadá, México, Estados Unidos y Venezuela.

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