El Gobierno español sacó pecho el pasado mes de marzo al anunciar que, por primera vez desde el inicio de la Gran Recesión, cumplía el objetivo de déficit de sus Administraciones Públicas. La comparación europea arroja, sin embargo, una imagen menos favorecedora. España es el país de la UE en el que la diferencia entre ingresos y gastos públicos es mayor. El déficit ascendió el año pasado al 4,5%, liderando un listado de países con números rojos al que les sigue Francia, Rumanía y Reino Unido. El déficit cayó en todos los países de la UE, llegando hasta el 1,7%, según los datos publicados el lunes por Eurostat.