Europa crece más que Reino Unido y Estados Unidos, pero sigue sin terminar de despegar: casi una década después del inicio de la Gran Recesión, la recuperación decepciona una y otra vez en comparación con otras grandes crisis. Eurostat, la agencia estadística de la UE, ha publicado hoy que el PIB de la eurozona avanzó el 0,5% en el primer trimestre del año, al mismo ritmo que a finales de 2016. El crecimiento anual se va al 1,7%, una décima menos que a finales de año. España crece prácticamente el doble, pero los motores del euro son Alemania y Francia. El motor alemán empuja a través de las exportaciones, pero el francés sigue gripado: no ha empezado bien el año, a la espera de la segunda ronda de las presidenciales del domingo. Tanto los organismos internacionales como los indicadores adelantados y las encuestas de sentimiento económico —sea lo que sea el sentimiento económico— ofrecían mejores perspectivas. Pero los datos son los datos, y la historia que cuentan es que la eurozona es incapaz de alcanzar una velocidad de crucero del 2% por mucho que empuje el BCE y por mucho que no se materialicen los riesgos políticos en forma de populismos de ultraderecha.