Hace dos décadas que Amazon empezó a cotizar en el Nasdaq. El inversor que vio la oportunidad e invirtió 10.000 dólares en la compañía ese 15 de mayo de 1997 tendrá ahora una fortuna próxima a los cinco millones de dólares. Un retorno del 50.000% es casi impensable en la actualidad porque las empresas emergentes del sector tecnológico llegan al mercado mucho más tarde y con una valoración ya muy elevada.