Dice Bruselas que Grecia crecerá más del 2% este año. Que ha vuelto la confianza, que se revitaliza el consumo, que el empleo mejora, que esta va a ser una gran temporada turística. Dice la Comisión Europea que Atenas ha superado todas las expectativas desde el punto de vista fiscal, con un superávit primario (antes del pago de intereses de la deuda) mejor de lo previsto tras la enésima oleada de recortes. Pero las estadísticas cuentan otra historia: la economía griega entró de nuevo en recesión al cierre del tercer trimestre, por tercera vez en lo que va de crisis, según los datos de Eurostat. Una triple recesión con macrocifras dignas de una guerra: el desempleo roza el 25%, la deuda pública está cerca del 200% del PIB, la Gran Crisis se ha llevado más del 25% de la riqueza desde 2010 y los niveles de pobreza son alarmantes.

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