La UE dejará de mirar con lupa ciertas ayudas públicas que otorgan los Estados miembros para favorecer la inversión. El dinero destinado a la mejora de puertos y aeropuertos de menor tamaño, así como a infraestructuras culturales, podrá concederse en adelante sin pedir autorización previa a la Comisión Europea, un requisito que buscaba asegurar que las subvenciones estatales no alteraran la competencia en el bloque comunitario. Se trata de allanar el camino a proyectos menores y reservar el escrutinio previo de Bruselas para las subvenciones públicas de gran cuantía.