Lo que sí ha conseguido el gusano digital es extender el miedo, o al menos ha hecho reflexionar a muchas empresas sobre este tipo de amenazas, y las aseguradoras ya esperan un retorno inmediato en forma de aumento de la demanda de pólizas de seguros. Aunque, como decía el microrrelato más famoso en lengua española, “cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba ahí”. Los delitos asociados al uso de las tecnologías de la información acechan a particulares y empresas hace mucho tiempo. Según la memoria de 2016 de la unidad de Criminalidad Informática de la Fiscalía General del Estado, en España se incoaron 18.344 procedimientos por estafas a través de la Red (hubo 405 condenas), 272 procedimientos por descubrimiento de secretos empresariales, 295 por daños informáticos, 68 por delitos contra la propiedad intelectual y 144 por falsificación a través de las TIC. Mapfre calcula que el año pasado se produjeron más de 100.000 ciberataques, “y el 70% de ellos los han sufrido pequeñas y medianas empresas. Un delito de este tipo genera un gasto a las pymes entre los 20.000 y 50.000 euros”.

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