Si hoy se reescribiera la fábula de los Tres cerditos, el lobo se llevaría una desagradable sorpresa. Encontraría una casa de paja robusta, ecológica y tan eficiente que puede prescindir de la calefacción y el aire acondicionado. La construcción de viviendas con paja recupera su vieja gloria. En las últimas décadas ha ganado calidad y se ha convertido en una de las formas de bioarquitectura que mejor y más garantiza la salubridad del ambiente interior. «Una vez que has dormido en una casa de paja, no querrás volver a una construcción convencional, son muy acogedoras», sentencia Rikki Nitzkin, coordinadora de la Red de Construcción con Paja, asociación sin ánimo de lucro creada en 2005 para promover estas construcciones.