Un pueblo casi nunca es demasiado pequeño como para no tener bar, pero sí puede sorprender llegar a Cerezales del Condado, provincia de León, 29 vecinos en invierno, y encontrarse con que éste se llama “Cantina” y exhibe un flamante cartel de Coronita, la cerveza mexicana. Si uno sabe el porqué no se sorprende, pero la verdad es que se trata de una historia poco conocida: el presidente durante tres décadas del fabricante de Coronita, fallecido este verano con 98 años, era de este pueblo, un inmigrante leonés que se fue a México en 1949. Antonino Fernández falleció el pasado 31 de agosto en México DF con su pueblo en el corazón, y solo hay que pasarse por Cerezales, a media hora de la capital leonesa, para comprobarlo.