Ni el coche, ni el ferrocarril ni el avión cubren con sus ingresos (impuestos, peajes, tasas y cánones menos subvenciones) los costes totales de esos medios de transporte si además de la infraestructura se incluyen también los gastos por el impacto medioambiental (contaminación, cambio climático, ruido y otros), según el informe Las cuentas del transporte en España realizado por varios profesores universitarios por encargo de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (FEDEA).