Ajena al ruido de sables de la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC), la Bolsa mexicana cotiza en máximos de un lustro. Hace solo seis meses, el escenario actual era prácticamente inimaginable en la cabeza de cualquier inversor: a la zaga del reciente rally de los parqués estadounidenses, catapultados por las promesas fiscales de Donald Trump y la mejora del clima económico en la primera potencia mundial, el principal índice del país latinoamericano ha revertido con creces los números rojos del aciago tramo final de 2016 y sube más de un 7% en lo que va de año. En dólares, dada la reciente apreciación del peso frente a la moneda estadounidense, la revalorización en los cinco primeros meses de 2017 sube hasta casi el 20%. El grueso de la subida se explica por una mezcla de mejora de las expectativas macroeconómicas y escepticismo respecto a los planes iniciales del magnate para con México. Los resultados empresariales, mejores de lo previsto en líneas generales, han hecho el resto.