Durante 14 años cinco fabricantes de camiones pactaron los precios. La Comisión Europea lo descubrió por un chivatazo, reunió pruebas y condenó a los cinco gigantes del sector a pagar 2.930 millones de euros, a repartir entre la alemana Daimler (1.008 millones), la holandesa DAF (752,7 millones), la joint venture sueco-francesa Volvo-Renault (670,5 millones) y la italiana Iveco (494,6 millones). MAN se libró de la sanción económica por dar el soplo a la Unión Europea y destapar la trama. Una historia de película de gánsters que tiene una sexta compañía, la también sueca Scania, que no reconoció los cargos. La investigación sigue abierta, lo que podría provocar la existencia de más afectados en caso de que también esté implicado.