El malestar entre los trabajadores de la Agencia Tributaria se extiende conforme se van enterando de que este año tampoco se reforzará la plantilla de la institución y que la carrera profesional —la asignación de ascensos y promociones— sigue congelada. Llevan años haciendo horas extras —que se les pagan a través de un plan de incentivos— para mejorar los resultados de la lucha contra el fraude, pero creen que es un parche para tapar la pérdida de medios y recursos.