«Vosotros podéis estar tranquilos. Los depósitos, que es lo que vosotros tenéis, están garantizados». Con estas palabras tranquilizaba una empleada de la oficina del Popular de la plaza del Pueblo de Alcobendas a una pareja de jubilados que preguntaba inquieta por su dinero. El ambiente, aparte de eso, era como el de cualquier otro día, según el número dos de la oficina, que prefiere no dar su nombre. Eso sí, un cliente bromeaba en la caja: «Habéis cambiado de jefe, ¿no?».