Hace ahora exactamente 40 años, en vísperas de las primeras elecciones democráticas que España celebraba tras la dictadura franquista, una noticia rompió todos los esquemas: el Banco Popular concedía al PCE dinero con que financiar su campaña. La entidad, presidida por Luis Valls-Taberner, iba contracorriente. El partido comunista, que había sido legalizado solo dos meses antes y afrontaba los comicios con muchas esperanzas, había encontrado el rechazo generalizado de toda la banca, lo que ponía en peligro su participación. Pero aquel banquero, miembro numerario del Opus Dei para más inri, apoyaba a los comunistas. Anatema para el resto del sector.