Uno de los mejores economistas de todos los tiempos, John K. Galbraith, predijo una enorme subida bursátil justo antes del crash de 1929: hasta los sabios se equivocan. Es fácil errar en las previsiones, y sin embargo es difícil equivocarse con las recomendaciones de Bruselas y Fráncfort: la Comisión Europea y el BCE aplaudieron ayer la reestructuración bancaria española y subrayaron que la recuperación va viento en popa, pero inmediatamente después reclamaron lo de siempre —más ajustes, más reformas— y subrayaron el abanico de riesgos al acecho.