Saiq vaga por las aguas del Atlántico. A unos cuantos cientos de kilómetros de las islas Canarias, este superpetrolero de 330 metros de largo va cargado con dos millones de barriles de crudo —el equivalente para cubrir las necesidades de toda España durante dos días—, pero no encuentra comprador. O al menos, no a uno que esté dispuesto a pagar un precio que satisfaga al propietario. El caso de Saiq, desvelado por la agencia Bloomberg, no es nuevo. Como él, una treintena de grandes o grandísimos petroleros aguardan en alta mar el momento para descargar, según fuentes del mercado.