María José Álvarez y cinco de sus seis hermanos están enfrentados por el control de la empresa familiar, la multinacional de servicios Eulen. El patriarca, David Álvarez, en los últimos años de vida, la dejó en manos de María José y apartó al resto de los vástagos del control tras una pelea familiar. Con la muerte del empresario, los hijos díscolos aseguraban que, al repartirse las acciones de su padre, entre todos tendrían la mayoría de las acciones y tendrían el control. Pero fuentes cercanas a María José Álvarez ya avanzaron que en el testamento el patriarca había blindado el control de la actual presidenta.