Estos días se cumplen 10 años de los primeros movimientos que provocaron la Gran Recesión. Dos fondos de alto riesgo especializados en hipotecas locas, propiedad del quinto banco de inversión de EEUU, Bear Stearns, iban a quebrar y contagiarían a todo el mundo, en una demostración rotunda del momento globalizador en que vivía éste. Bear Stearns, como Lehman Brothers o Merrill Lynch —que pertenecían a la aristocracia de más rancio abolengo de la banca de inversión mundial— hoy ya no existen.