Sintra, primera hora de la mañana. El consejero del BCE Yves Mersch interviene en una sesión sobre el fascinante mundo de las políticas macroeconómicas y el crecimiento. Robert Hall, de Stanford, le sigue con una exposición pormenorizada —y aún no son ni las nueve y media de la mañana— sobre los peligros del estancamiento secular. La reunión anual que organiza el BCE tiene estas cosas. Sentado en un rincón de la sala, Mario Draghi toma algunas notas para su próximo discurso, pero sobre todo consulta compulsivamente en su tableta la cotización del euro con el dólar. La moneda única sigue al alza, tras unas horas de continuas subidas desde el discurso en el que el jefe del BCE anunció el martes una retirada gradual de estímulos a partir del otoño. Y así seguirán las cosas hasta que a mediodía el Eurobanco se pone en contacto con las agencias y asegura que el mercado ha sobrerreaccionado.