La reunión de banqueros centrales en la portuguesa Sintra la semana pasada ha dado paso a una ronda de apuestas sobre el devenir de la política monetaria. Muchas de ellas sugieren que al BCE le será imposible desmarcarse mucho más tiempo de la tendencia de otras autoridades mundiales a subidas de tipos de interés. No puedo sustraerme a lanzar una apuesta contraria. No sólo sobre lo que creo que debe hacerse sino sobre lo que no habrá más remedio que seguir haciendo.