Desde que empezó a buscar un piso de alquiler hace tres meses en Madrid, Rita ha contestado ya a una veintena de anuncios. De ellos, solo visitó tres: “Llamaba al poco tiempo de estar publicado el anuncio, pero muchas veces me encontré con que ya lo habían alquilado; todo el mundo parece contagiado por la fiebre de encontrar un alquiler”, relata. Nada de lo que ha llegado a ver hasta ahora le satisface, sea por las características de los apartamentos, sea por “la falta de flexibilidad de los propietarios”. Contrato, nóminas, un aval de seis meses y una fianza de dos meses (aunque se tratara de pisos vacíos), es lo que con más frecuencia le han pedido. “Me parece demasiado encorsetado por lo que están ofreciendo”, dice.