Los siete principales bancos han logrado un beneficio neto de 10.246 millones en los nueve primeros meses del año, lo que supone un aumento del 4,4% respecto al mismo periodo de 2015. Los bajos tipos de interés han golpeado las cuentas de resultados por los menores ingresos, mientras que la caída de las provisiones (excepto en el Banco Popular) ha contrarrestado las malas noticias. Las operaciones corporativas han distorsionado el resultado global de los bancos: el caso del BBVA ha disparado el resultado y en el Santander se lo ha rebajado.
El Santander ha logrado el 45% de todo el beneficio del grupo: 4.606 millones y prevé terminar este año con un beneficio ordinario superior a los 6.000 millones. La entidad presidida por Ana Botín redujo su beneficio un 22,5% por el impacto de varias cargas no recurrentes en el segundo trimestre.